Peluquerías de Valladolid abren listas de espera

 

 

El sector se prepara para una avalancha de clientes al recibir cientos de reservas de cita para cuando acabe el confinamiento

 

El ruido de las tijeras y los secadores dejó de oírse en los cerca de ochocientos salones de peluquería de la capital y la provincia de Valladolid el 14 de marzo. Desde entonces, a los muchos efectos del confinamiento por el coronavirus hay que añadir el de las greñas y las barbas y melenas desmadradas a falta de un cuidado profesional que se empieza a echar en falta. Una carencia que está provocando un aluvión de peticiones de cita en los teléfonos a los que siguen conectados desde sus casas los dueños de peluquerías, respondiendo cada día a una clientela ansiosa de que se les haga hueco tan pronto como finalice el estado de alarma para cortarles el pelo, hacerles unas mechas o un tratamiento estético.

 

«Estamos recibiendo un montón de demandas de reserva para el día que se pueda salir a la calle; en mi caso, tengo citas para toda una semana de clientes a los que voy apuntando en una agenda e iré llamando de acuerdo a la fecha de solicitud», explica Mariano Castaño, presidente de la Asociación de Empresas de Imagen Personal de Valladolid (Aseimpeva), que agrupa a 160 establecimientos de la capital y la provincia vallisoletana y a una decena de los de Segovia.

 

El cierre de estos locales pilló desprevenidos a miles de clientes de ambos sexos, más atentos en los días previos al confinamiento a llenar carros de la compra, y que después de un mes recluidos en sus casas empiezan a notar los estragos de cabellos largos, canas y raíces descuidadas.

 

En su local de la plaza Ribera de Castilla, en la Rondilla, trabaja María Hervada junto a otras tres empleadas. Ya tiene una gran lista con los nombres de un centenar de personas a las que atenderá en su salón de belleza mixto cuando pueda retomar la actividad. «Voy a respetar el orden de llamada de la clientela, pues a partir del confinamiento tuvimos que anular citas y hay mucha gente fija que viene semanalmente o cada quince días», alega esta profesional con cuarenta años de experiencia en una profesión actualmente privada de los mejores meses de trabajo, que da por perdidos por la suspensión de bodas y comuniones.

 

Apaños caseros y averías

Desde los quince çaños lleva entre tijeras Rubén Arnanz, ahora a sus 41 al frente de dos peluquerías en las calles Gallo y San Antonio de Padua. Sabe que cuando todo esto acabe «habrá un volumen importante de gente que quiera cortarse el pelo, porque muchos –mayores y niños– se lo están rapando en casa como pueden», cuenta el mismo día en que le acaban de conceder un Erte para sus dos empleados. «Antes de la pandemia la situación era buena, vivíamos un buen momento en la demanda de imagen personal, sobre todo en caballeros, donde estaba de moda la barbería, el afeitado.  Ahora todo será más complicado», augura.

 

Que las clientas lleguen con mucha raíz o con «averías» que se hayan hecho en casa forma parte de las situaciones que espera encontrar Elvira Martín Merino en su salón de la calle Gloria Fuertes, en Huerta del Rey. «Los primeros días van a ser de avalancha, me están llamando muchas clientas y tengo unas ganas enormes de poder abrir», sostiene esta profesional con más de treinta años peinando y cortando frente a un espejo y con una empleada en su negocio.

 

También con ganas de retomar la actividad se encuentra Jesús Sebastián, al frente de la peluquería mixta que desde hace 33 años atiende junto a su hermana en la calle Estadio. «Al principio estaremos un poco saturados, pero ojalá la afluencia perdure en el tiempo», confía.

 

En medio de este ambiente de agitación y espera, el presidente de la asociación de peluquerías matiza la euforia en un sector en el que el 90% de las pequeñas empresas han acometido un Erte. «Nos dieron un golpe casi mortal cuando subieron el IVA del 8% al 21%», recuerda Mariano Castaño. «Fue el colofón a la crisis del ladrillo, nos hemos repuesto ligeramente en los últimos años y ahora viene esta pandemia que pone en peligro muchos negocios. Damos por perdida la mitad del mes de marzo, todo abril y parte de mayo, así que más que aplazamiento en el pago de impuestos, sería necesario que el Gobierno condone la cuota de autónomos de ese período».

 

A la incertidumbre del sector se une el desconocimiento de en qué condiciones se atenderá a los clientes. «No sabemos aún qué protocolos regirán la relación con el cliente, imagino que trabajaremos con mascarilla, habrá una distancia mínima entre tocadores, apenas podrá haber gente esperando en la sala… creemos que se actuará así, pero todavía hay un desconocimiento total de cómo nos afectará», apunta Rubén Arnanz.

 

En lo que en Aseimpeva se muestran taxativos es en pedir a sus asociados que durante el confinamiento no acudan a trabajar a domicilio. «Sería competencia desleal – alega–, y hay que evitar contagiar y ser contagiado».

 

Fuente:

https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/salones-peluqueria-abren-20200419193024-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

 

JESÚS BOMBÍN Domingo, 19 abril 2020, 08:43