La fuga de Talentos en el Sector Belleza

Arleny Lantigua

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La movilidad laboral es una costumbre entre las generaciones millenial y centennial en el mundo corporativo.  La lucha por el talento y la contratación de los mejores pone a las grandes empresas en “jaque” cuando de competir por capital humano se trata.

Sin embargo, en este reglón de las economías naranja, la industria del bienestar y sector belleza el cambiar de trabajo es una costumbre como cambia el día a la noche, una modalidad que artesanalmente se ha visto bastante arraigada incluso en las generaciones anteriores.

El no sentir o padecer al mudarse de trabajo, fue en un entonces el pan de cada día. Estilistas, manicuristas, maquilladores, jugaron por mucho tiempo con sus agendas y sus clientes, a ser perseguidos donde estuvieran.

Esta situación afectó muchísimo, más a los mismos talentos que a los dueños de salones, pues los clientes llegaron a un punto tal que confiaron su fidelidad al espacio y no a la persona.

Es en ese momento, hablo de 3 a 4 años atrás, es cuando entonces el talento encumbrado y posicionado como top, se auto-cuestiona, decide buscar estabilidad y surgen las plataformas grandes emulando las preponderantes marcas de salones a nivel mundial, las cuales albergan profesionales de alto conocimiento y formación pero que prefieren trabajar sin el compromiso de mantener un local o pagar personal, sino ser autosuficientes y a la vez estar gestionado por una empresa que les respalde.

Todavía la proliferación del sector belleza es un tema, pues hay demasiados pequeños negocios que no cumplen con los estándares aceptables para un cliente y que a la vez propician la informalidad, el traspaso de talento iniciado en la técnica y el autoempleo pues su propio dueño es a la vez el empleado principal.

A continuación, te comparto las conclusiones a las que he llegado con respecto a este tema de la fuga de talentos:

  • Nadie se roba a nadie. Los salones de belleza han estado en guerra por este tema desde siempre, pero nadie obliga a ningún empleado a quedarse o irse. Cada quien según el momento que vive, según sus motivadores, según su nivel de conocimiento y destrezas está en el justo derecho de decidir a donde se siente en mejor condición de accionar. El mismo camino que elija le dirá si fue el correcto o si prefiere tomar otro rumbo.
  • La constante búsqueda de mejoría en lo externo es una perdida de tiempo. Personas que tienen en desorden su vida y sus emociones, nunca están bien en ningún lado, entonces cada quien debe hacer su tarea de crecimiento personal y profesional, porque las habilidades y destrezas, así como el comportamiento y conexión con los demás determinan el éxito de un profesional. La plataforma es tan solo un 50% del pastel.
  • Los salones de belleza deben apostar cada vez mas a la formalidad y con ellos desprenderse un poco el “yo soy o yo hice”. Compartir el crédito, unir fuerzas, puede ser mejor que estar navegando solos en la mar.
  • El profesional de este tiempo valora su calidad de vida, el ambiente laboral, la conexión con su líder y el buen trato a sus clientas. Así mismo promover el crecimiento profesional y las nuevas oportunidades en su carrera, que la empresa sirva de soporte y auspiciador.
  • Por ultimo creo que el foco debe ser hacia el empleado o colaborador, al equipo de trabajo, para minimizar la movilidad o fuga de talentos. La decisión del colaborador tendrá muchísimo que ver con la fidelización hacia la plataforma y sus líderes, tendrá que ver en una conexión que se ha creado en los momentos difíciles gracias al soporte personal que han expresado quienes están a la cabeza o como han compartido las pequeñas victorias personales y empresariales.  Es tanto así que empresas a nivel mundial como Lóreal y Cisco han nombrado a un “director de experiencia del trabajador” para poner mayor atención a la forma en que se relacionan y se desenvuelven los equipos.

No es pretendido que se ignore el tema, mas en este artículo hacemos conciencia del tema que por muchos años ha sido tocado con recelo entre las y los dueños de salones de belleza llegando incluso a acusarse entre ellos de “ladrones de empleados”, mas si Netflix lo hace, ¿por qué otra empresa no puede hacerlo?

Insisto nadie se roba a nadie, se ofrecen las condiciones, se compite en buena lid y cada quien propicia el ambiente laboral que quiere ofrecer a los prospectos para atraerlos y complementar sus servicios para de esa manera llegar a sus metas empresariales esperadas.

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